Cuando fallece una persona, sus bienes (una casa, una cuenta bancaria, un auto) quedan a nombre de una sucesión hasta que un juez determine quiénes son los herederos y en qué proporción les corresponde cada bien.
El primer paso es reunir la documentación: partida de defunción, documentos de identidad de los herederos, y todo papel que acredite bienes a nombre de la persona fallecida (escrituras, resúmenes bancarios, títulos de vehículos).
El segundo paso es iniciar el juicio sucesorio, que puede tramitarse en la jurisdicción donde vivía la persona fallecida o donde están los bienes principales. No existe un plazo obligatorio para iniciarlo, pero cuanto antes se ordene, más simple resulta para la familia.
El tercer paso, y el que más dudas genera, es cómo se dividen los bienes entre los herederos cuando hay más de uno. Esto puede resolverse de común acuerdo o, si no hay consenso, mediante la intervención del juzgado.
Sé que este proceso se atraviesa en un momento de mucho dolor. Mi trabajo es simplificarte la parte legal para que puedas ocuparte de lo demás.
