Cuando una pareja con hijos se separa, uno de los temas más sensibles es cómo se va a organizar el día a día: con quién viven los chicos, cómo se reparte el tiempo y cómo se toman las decisiones importantes.
El primer punto a definir es el cuidado personal: puede ser compartido (alternado o indistinto) o unipersonal, con un régimen de comunicación amplio para el otro progenitor. No existe una fórmula única; depende de la rutina real de cada familia.
El segundo punto es el régimen de comunicación: días, horarios, vacaciones, feriados y cumpleaños. Cuanto más específico sea el convenio, menos conflictos vas a tener después.
El tercer punto, muchas veces olvidado, es cómo se van a tomar las decisiones importantes (salud, educación, viajes al exterior) y cómo se actualiza la cuota alimentaria con el tiempo.
Un buen convenio no es el que se firma más rápido, sino el que menos conflictos genera en el futuro. Si estás por encarar este proceso, te ayudo a redactarlo pensando en tu situación concreta, no en un modelo genérico.

